NUESTRA FILOSOFÍA

Otra manera de viajar

Viajar se ha vuelto demasiado fácil.

Llegamos rápido, fotografiamos rápido y nos marchamos rápido.

Podemos cruzar un país entero en unos días y regresar con cientos de fotografías sin haber tenido tiempo de entender realmente dónde hemos estado.

The Free Travel nace precisamente de la necesidad de hacer lo contrario.

Menos turismo. Más viaje.

No queremos coleccionar destinos.
Queremos vivirlos.

Queremos conocer los lugares que hay detrás de las fotografías, recorrer las carreteras que no aparecen en las guías y entender un territorio desde sus paisajes, sus pueblos y su gente.

A veces eso significa caminar.

Otras veces subir a un tren, atravesar una montaña en un pequeño vehículo, tomar un ferry o conducir durante horas por una carretera casi vacía.

El medio de transporte es solo una herramienta.
Lo importante es lo que ocurre durante el camino.

Viajar despacio

No significa avanzar poco.
Significa tener tiempo para mirar.

Tiempo para desviarse.

Tiempo para sentarse a tomar un té, caminar por un mercado, hablar con alguien o contemplar cómo cambia la luz sobre una montaña.

Hay lugares que no necesitan más actividades. Necesitan más tiempo.

Por eso nuestros recorridos intentan evitar la obsesión por verlo todo.

Preferimos regresar habiendo vivido intensamente diez lugares que habiendo pasado rápidamente por cincuenta.

El territorio marca el viaje

No intentamos adaptar todos los destinos al mismo formato. Cada lugar pide una manera diferente de recorrerlo.

En Marruecos pueden ser carreteras entre oasis, kasbahs y montañas.

En Escocia pueden ser senderos, pequeños ferris y carreteras que atraviesan las Highlands.

En Islandia puede ser avanzar durante horas entre lava, hielo y océano.

Primero entendemos el territorio. Después diseñamos el viaje.
Nunca al revés.

Pequeños grupos

Viajar en grupos reducidos cambia completamente la experiencia.

Podemos alojarnos en lugares pequeños.

Detenernos cuando algo llama nuestra atención.

Mover el horario.

Modificar una etapa.

Entrar en sitios donde un gran grupo simplemente no podría hacerlo.

Pero, sobre todo, permite algo mucho más importante:

compartir el viaje de verdad.
Porque las personas también forman parte del camino.

Una estructura con espacio para lo inesperado

Improvisar no significa viajar sin preparación.

Detrás de cada recorrido hay muchas horas estudiando carreteras, alojamientos, distancias, clima, alternativas y posibilidades.

Queremos saber qué podemos encontrar. Precisamente para poder permitirnos cambiar.

Diseñamos una estructura sólida, pero nunca tan rígida que nos impida detenernos ante algo que merece la pena.

Porque a menudo los momentos que terminamos recordando durante años son aquellos que nunca estuvieron previstos.

Viajar con respeto

Entramos en lugares donde otras personas viven.

No son decorados.

Por eso intentamos viajar con sentido común, respeto y curiosidad.

Henna compartida con una familia local en Marruecos

Apoyamos siempre que sea posible pequeños negocios y alojamientos locales. Respetamos las costumbres del lugar y procuramos que nuestra presencia sea discreta.

No queremos transformar los lugares que visitamos.
Queremos tener el privilegio de conocerlos tal como son.

Comodidad suficiente. Aventura necesaria.

No creemos que sufrir haga un viaje mejor.

Tampoco creemos que eliminar cualquier incertidumbre lo haga más interesante.

Buscamos ese punto intermedio.

Dormir bien cuando toca.

Comer bien.

Tener una logística razonable.

Y al mismo tiempo conservar la sensación de estar viajando, explorando y descubriendo algo que no conocemos completamente.

Porque un poco de incertidumbre también forma parte de la aventura.

Horizonte. Curiosidad. Libertad.

Quizá esa sea la mejor manera de explicar The Free Travel.

Salir.
Mirar.
Continuar.

Sin necesidad de hacerlo todo.
Sin necesidad de llegar antes.

Simplemente viajando de una manera diferente.

Otra manera de viajar.