The Free Travel nació de muchos años viajando y de una pregunta muy sencilla:
¿Por qué algunos viajes permanecen con nosotros durante toda la vida mientras otros se olvidan pocas semanas después?
La respuesta casi nunca tiene que ver con la cantidad de lugares visitados.
Tiene que ver con cómo los vivimos.
Soy Andrés Lourido y detrás de The Free Travel hay, antes que nada, una enorme curiosidad por conocer el mundo.
Durante años he viajado buscando precisamente aquello que más me atrae de un territorio: las carreteras secundarias, las montañas, los pueblos pequeños, los paisajes abiertos y esos lugares a los que normalmente no se llega siguiendo únicamente una guía turística.
Muchas veces lo he hecho en bicicleta.
Otras caminando, conduciendo, navegando o combinando diferentes formas de transporte.
Con el tiempo entendí algo:
el medio podía cambiar, pero mi manera de viajar era siempre la misma.
Cuando conoces un territorio empiezas a guardar lugares.
Una carretera.
Una casa.
Un pequeño hotel.
Una conversación.
Un sendero.
Un mirador al que llegaste casi por casualidad.
Y poco a poco empiezas a imaginar cómo unirlos.
Así nacen nuestros viajes.
No empiezan buscando hoteles y después rellenando los días con actividades.
Empiezan sobre un mapa.
¿Qué historia queremos vivir atravesando este territorio?
Después aparecen las etapas, los alojamientos, las caminatas, los transportes y todos los pequeños detalles que convierten una ruta en una experiencia.
The Free Travel está construido alrededor del diseño y acompañamiento personal de cada experiencia.
No queremos trabajar con enormes grupos ni multiplicar salidas idénticas durante todo el año.
Preferimos diseñar pocos viajes, conocerlos bien y acompañarlos personalmente.
Eso permite mantener algo que para nosotros resulta esencial:
la personalidad del viaje.
Cada recorrido tiene que tener una razón para existir.
No diseñamos un itinerario desde un despacho y desaparecemos cuando empieza el viaje.
Formamos parte del recorrido.
Compartimos las carreteras, las comidas, las caminatas, los cambios de planes y esos momentos inesperados que terminan convirtiéndose en recuerdos.
Porque acompañar un viaje no consiste únicamente en indicar dónde vamos mañana.
También consiste en entender el grupo, el territorio y el momento.
Saber cuándo continuar.
Y saber cuándo merece la pena quedarse.
No buscamos viajeros que quieran visitar veinte lugares en cinco días.
Buscamos personas curiosas.
Personas que disfruten observando un paisaje por la ventanilla.
Que quieran descubrir cómo vive la gente en otro lugar.
Que entiendan que una carretera también puede formar parte del viaje.
Que estén dispuestas a caminar un poco más para llegar a un sitio especial.
Y que sepan que algunas veces el mejor plan consiste simplemente en cambiar el plan.
No pretendemos enseñarte todos los lugares.
Queremos compartir contigo aquellos que merece la pena recordar.
Otra manera de viajar.